¿Cuál es nuestra perspectiva de vivir ante Dios?

El evangelio de Cristo son las buenas nuevas que Dios ha revelado acerca de Cristo. Como todos los seres humanos se perdieron en Adán y se convirtieron en los hijos de ira, sujetos a la pena de muerte, Dios, aunque dejó a Sus ángeles caídos y los ha reservado en las cadenas de las tinieblas eternas, ha pensado en los hijos de los hombres y les ha proporcionado una forma de expiación para reconciliarlos consigo mismo nuevamente.

La segunda Persona en la Trinidad toma la naturaleza de hombre sobre Sí Mismo y se convierte en la Cabeza de un segundo pacto, cargando a Su cuenta el pecado. Él responde por eso sufriendo lo que la ley y la justicia divina requerían, y satisfaciéndolas al cumplir perfectamente la ley. Esta satisfacción y justicia Él las ofrece al Padre como dulce sabor de reposo para las almas que se le son dadas.

Y ahora esta mediación de Cristo es predicada, por designación del Padre, a los hijos de los hombres, de cualquier nación o rango, ofreciendo libremente esta expiación a los pecadores por sacrificio, exigiéndoles que crean en Él y, al creer, les promete no solo una liberación de todos sus pecados anteriores, sino que no entraran en condenación, que ninguno de sus pecados o indignidades estorbaran la paz de Dios con ellos, no obstante serán recibidos por medio de Él entre aquellos que nuevamente tendrán la imagen de Dios para ser renovada en ellos, y que serán guardados por el poder de Dios a través de la fe salvadora.

Que estas almas y cuerpos sean elevados a la medida de gloria de la que son capaces tales criaturas, que vivan para siempre disfrutando de la presencia de Dios y de Cristo, en la plenitud de todo lo bueno, es el evangelio de Cristo. Esta es la suma del evangelio que es predicado a los pecadores.

Cuando escuchas a alguien hablar sobre el evangelio, tus pensamientos pueden ser acerca de esta buena noticia que ha venido al mundo para la salvación de las criaturas pecaminosas a través de Jesucristo, y todas las cosas buenas que Jesucristo, por su sangre, ha comprado para los pecadores. Cuando los ministros son llamados ministros del evangelio, el significado es que Dios los designa como ministros para declarar y predicar estas buenas nuevas al mundo. ¡Oh, es una buena noticia para el mundo de hecho! ¿Podría haber tan buenas noticias predicadas en las puertas del infierno? que existe una manera en que pueden ser reconciliados con Dios. No podríamos concebir la alegría que habría allí. De hecho, lo considerarían como una valiosa noticia.

Ahora, entonces, aquellos que creen en este evangelio, o profesan que han recibido este evangelio, estas buenas nuevas, deben tener cuidado de encaminar su conversación como es digno de este evangelio, así como es digno de tan gloriosas buenas nuevas que les han sido enviadas desde el cielo. Digno de. La palabra significa “como merece el evangelio”. Pero esto no puede significar que nuestra conversación deba ser tal que merezca todo lo bueno que hay en el evangelio. No, estar a la altura, es decir, tanto como es propio del evangelio, como es propio para el evangelio, o como se traduce en sus libros, “digno del evangelio”.

La Escritura dice que el que come o bebe indignamente, come y bebe para su propia condenación. ¿Por qué, uno puede comer y beber como es digno del cuerpo y la sangre de Cristo? No, pero el que come y bebe así trae para si mismo esa ordenanza del Sacramento de forma impropia al cuerpo y la sangre de Cristo que viene a recibir. Por otro lado, aquellos que comen y beben para santificar el nombre de Dios en esa ordenanza (como lo han escuchado) lo hacen dignamente, porque la misma palabra está aquí en la frase, “digno del evangelio de Cristo”. “Y así produzcan frutos dignos de arrepentimiento”, dijo Juan a los que vinieron a él. Es lo mismo que decir: “Produzcan frutos apropiados, o propios, de arrepentimiento”, tales frutos que puedan manifestar su arrepentimiento,( tales frutos que puedan manifestar su arrepentimiento), frutos que sean adecuados para hombres o mujeres que profesan el arrepentimiento de sus pecados. Además, encuentro que la palabra que aquí se traduce “digno” en otro lugar se traduce “conveniente” y “propio”. No puede entenderse en ningún otro sentido. En 1 Corintios 16: 4 leemos: “Si fuere propio que yo también vaya, …” La palabra traducida “propio” es la misma palabra que se traduce “conveniente” o, en este pasaje, “digno”. Si fuere oportuno, o propio o algo conveniente, entonces iré. Entonces, está claro que esta palabra que tenemos aquí es “propio”, “conveniente”, “adecuado” o “digno del evangelio”. “Permita que su conversación sea tal como es propio o digno del evangelio”.
Tomado de “Conversación del Evangelio” páginas 4-6.


Traducción: Lai Ubi

Sobre El Autor

Jeremiah Burroughs (1599-1646) estudió, como muchos otros evangélicos de su época, en la facultad Emmanuel College de Cambridge. Se graduó en 1621, dejó sus estudios oficiales tres años más tarde y comenzó su ministerio pastoral. Este fue relativamente corto, de unos veinte años, y tuvo lugar primero en el este de Inglaterra, luego en Holanda, y finalmente en Londres. Tuvo que vivir en Holanda por negarse a someterse a las exigencias del obispo anglicano, y en tiempos de Oliver Cromwell volvió a Inglaterra, donde fue pastor de dos de las congregaciones más grandes de Londres: Stepney y St. Giles, Cripplegate. En Stepney, predicaba muy temprano por la mañana, y se le conocía como “la estrella de la mañana de Stepney”. Se le invitó a predicar varias veces en la Casa de los Comunes y en la Casa de los Lores del Parlamento. Uno de sus contemporáneos, Thomas Brooks, le llamó “un príncipe de los predicadores”.

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